Mis primeras experiencias trabajando en el campo de la información fueron con ciencias de la salud, teniendo la oportunidad de trabajar en cada uno de los componentes del ciclo de información (generación, codificación, comunicación, procesamiento, recuperación). He observado como a un número grande de bibliotecarios les ha tocado dar un salto muy largo y alto para pasar de los métodos tradicionales, de procesamiento de la información, al uso de la tecnología desarrollada en las últimas décadas. A continuación relato mis experiencias relacionadas con estos temas en varias instituciones guatemaltecas.
En el proceso de la organización de una biblioteca especializada de un organismo internacional, se pudo detectar el problema de la cantidad de información generada, que se pierde porque no llega a cristalizar en una comunicación informal o formal y como consecuencia no se conoce a nivel de la audiencia apropiada. Es así, como bajo la dirección de uno de los más grandes especialistas, del campo de la salud, de fama mundial, se inició un proyecto para detectar los recursos de información disponibles.
Así se encontró que existía una gran cantidad de datos valiosos, no publicados o presentados en conferencias, reuniones, seminarios, etc. Mucha de esta información, si se hubiera conocido, habría servido de base para nuevos estudios, evitando la repetición de acciones con el consiguiente desperdicio de tiempo, recurso humano y económico, más dramático aún en algunas oportunidades repetir los mismos errores. Si en ese entonces se hubiera contado con la tecnología actual, el proceso de captura hubiera sido mucho más fácil y ágil, alcanzando a la audiencia correspondiente con mayor rapidez.
Fue así como se inició la sistematización del
registro
de información detectada en trabajos no publicados,
conceptos expresados en conferencias, etc. Resultado de esa labor
fueron las bibliografías especializadas en bocio,
kwaskiorkor, infección-nutrición, datos
antropológicos, etc. [Tabla de Contenido]
En lo que respecta a la automatización debe tomarse en cuenta una serie de aspectos para no desperdiciar esfuerzos. Es muy importante trabajar muy de cerca con los especialistas en sistemas, de tal manera que el bibliotecario exprese sus necesidades y los ingenieros de sistemas desarrollen los programas, o bien, hagan las adaptaciones necesarias a programas existentes, si ello fuera posible. [Tabla de Contenido]
Finalmente, a manera de información es pertinente mencionar que la Universidad Rafael Landívar cuenta con un campus central y siete sedes departamentales. Sin embargo, solamente el Campus central cuenta con una biblioteca, pero se presta servicio a las sedes que a su vez tienen pequeñas colecciones para las especialidades que se ofrecen. Al presente existe un programa que hará esas pequeñas colecciones un poco más eficientes.
La Biblioteca aloja también un Centro de información especializado en educación (CINDEG), el cual forma parte de una red latinoamericana (REDUC). [Tabla de Contenido]
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