Guía para el Asistente:
Parte 2

Volver a la Página Principal
F. Cuidando del Asistente

Los asistentes de las personas mayores experimentan emociones encontradas. El amor por un familiar y la satisfacción que se deriva de ayudarle puede ser sentimientos que coexisten con el resentimiento por la pérdida de su propia privacidad y la frustración al creer que no se tiene control sobre lo que sucede. También puede ser que usted encuentre duro aceptar el deterioro en esta persona tan especial que usted ahora está cuidando. Estos sentimientos dependerán en parte de la relación que previamente ha tenido con esa persona, cuánta responsabilidad tiene usted, y las actividades diarias en su propia vida (profesionales, sociales y de entretenimiento). Sus emociones conflictivas pueden causarle culpabilidad y estrés.

Para evitar el llegar a un vacío físico y emocional, usted debe cuidar de usted mismo. Necesita mantener su salud y desarrollar formas de manejar la situación.

Volver al inicio de esta página.

6. Escala de Evaluación
Aquí encontrará una escala para evaluar el nivel de cuidado que usted proporciona. Fue adaptado de un artículo en Coop Networker, "Caregiver of Older Persons" por Judy Bradley. Es una buena manera de proporcionar guías para usted y evaluar el nivel de cuidado y valor que le da al paciente y a usted mismo.

La escala presenta un continuo de 1 a 10 que describe los varios estilos de cuidado. Haga un círculo alrededor del número o números que mejor describan su nivel de cuidados.

Tabla 2: Estilos de Cuidado

 
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10 
-------------------------------------- 
               Escala 
  1. Abandono: negar protección o soporte, o activamente abusar del paciente.

  2. Descuido: permitir que persistan situaciones que pongan en peligro la vida del paciente, o mostrar frialdad o enojo consistentemente.

  3. Alejamiento: mantener un aire de desentendimiento, superficialidad en el cuidado, sin mostrar genuina preocupación sino solamente obligación, ocupándose sólamente del bienestar físico del paciente.

  4. Soporte General: dando soporte libremente, con cierto grado de calidez y respeto y sentimientos ocasionales de manipulación, ocupándose del bienestar físico y emocional del paciente.

  5. Empatía expresada: es la habilidad de sentir lo que su paciente siente. Una relación de calidad donde los sentimientos pueden ser expresados y recibidos con cariño sin prejuicio pero sí positivamente.

  6. Simpatía: sentirse triste por el paciente, dándole simpatía y enfocándose sobre las pérdidas que experimenta.

  7. Exageración ocasional: el cuidado se caracteriza por intentos periódicos de hacerlo todo por el paciente en lugar de estar con el paciente.

  8. Exageración consistente: el paciente se ve como el objeto de una serie de tareas que deben llevarse a cabo.

  9. Exageración heroica: el cuidado se caracteriza por esfuerzos fránticos y a veces desesperados de proveer por cualquier necesidad que el paciente pudiera tener, dependencia incrementada, y negación al paciente de su independencia.

  10. Fusión de personalidades entre el paciente y el responsable de su cuidado, cuyas necesidades no necesitan tener ningún valor o significado. El asistente se ha abandonado a las necesidades del paciente.
Usted puede encontrarse a sí mismo en esta escala para determinar cuánto valora al paciente comparado con cuánto se valora usted mismo. Los números más bajos indican que le da poca importancia al paciente, los números más altos (8, 9, 10) indican que usted se da poca importancia a sí mismo. Los números medios es donde encontrará un balance entre muy pocos y demasiados cuidados. Ninguno de los extremos es saludable, ya que ambos extremos representan posiciones donde usted no ayuda efectivamente al paciente.

Volver al inicio de esta página.

7. Qué puedo hacer para ayudarme a mí mismo?
En primer lugar dele importancia a sus sentimientos, pues estos tienen mucho que ver con la forma que usted siente sobre cuidar de un paciente. Todos los sentimientos son legítimos, incluso aquellos que pueden parecer equivocados (incluyendo enojo, frustración y tristeza). Reconocer y aceptar sus emociones son los primeros pasos para resolver cualquier problema de culpabilidad y estrés. Aprenda a expresar sus sentimientos a miembros familiares, amigos, o profesionales. Proceda ahora a tomar el siguiente test para medir su nivel de estrés.

Tabla 3. Test de Estrés del Asistente

Este test le ayudará a reconocer sus sentimientos, presiones, y estrés.

Marque cada frase con una O (Ocasionalmente), F (Frecuentemente), o una R (Regularmente)

Si la respuesta a una o mas de estas áreas es "Regularmente" o "Frecuentemente", este sería un buen momento para buscar ayuda en el cuidado del paciente, y de cuidarse más a sí mismo.

Volver al inicio de esta página.

8. Busque información
Busque en la biblioteca pública aquellos libros, artículos, folletos, videos, y películas que hablen sobre cómo cuidar de otros. Algunos hospitales, Centros de Educación para Adultos, el "Southern Regional Resource Center" y "CESS" ofrecen cursos relacionados e información adicional que puede ayudarle. Hay ayuda disponible!

Volver al inicio de esta página.

9. Unase a un grupo de soporte
Adicionalmente a proveer información, estos grupos proveen un foro único para que los asistentes se reúnan y puedan compartir sus sentimientos en un ambiente de soporte mutuo. Estos grupos le ayudarán a sentirse menos aislado y pueden creer lazos fuertes de ayuda mutua y amistad.

Participar en un grupo de soporte podrá ayudarle a manejar su estrés, comparar experiencias, y mejorar sus técnicas de cuidados al paciente. Al compartir estrategias en un grupo usted podrá ayudar a otros mientras se ayuda a sí mismo, y darse cuenta que algunos problemas no tienen soluciones, sino que aceptar la situación es la única realidad.

Volver al inicio de esta página.

10. Fíjese metas realistas
Proveer cuidados es probablemente una de las demandas conflictivas que usted tiene sobre su tiempo. Es importante ponerse metas realistas. Dese cuenta de cuáles son las cosas que puede y no puede hacer, defina sus prioridades, y actúe de acuerdo con esto. Busque la ayuda de otras personas: su familia, amigos y vecinos. Prepare una lista de tareas para los que se ofrezcan a ayudarle. La lista podría incluír:

Volver al inicio de esta página.

11. No espere que otros pregunten si necesita ayuda.
Depende de usted pedirla.

Volver al inicio de esta página.

12. Comuníquese con su familia y amigos
Buscar soporte emocional y ayuda en su familia y amigos puede tener dos tipos de consecuencias. Por un lado, las visitas pueden hacerle sentir menos sólo y más capaz de lidiar con sus responsabilidades. Pueden ayudarle al pasar algún tiempo con el paciente.

Sin embargo, otros familiares o amigos pueden criticar la forma en que usted provee los cuidados. Pueden sentir que la casa no está suficientemente limpia, o puede no gustarles la forma en que está vestido su paciente. Reconozca que ellos responden a lo que ven en ese momento y que carecen del beneficio de experimentar la situación completa y los cambios graduales en la condición de su paciente. Las críticas fuertes pueden ser una forma de expresar un sentimiento de culpa por no participar más en el cuidado del paciente.

Trate de escucharles pacientemente (aunque esto sea difícil). Sin embargo, si usted y su paciente se sienten cómodos con la forma en que están manejando la situación, continúe haciendo lo que satisfaga sus necesidades. Organice una reunión familiar de tiempo en tiempo para ayudar a otros miembros de la familia a comprender la situación y para darles la oportunidad de compartir algunas responsabilidades.

Volver al inicio de esta página.

13. Utilice recursos comunitarios
Investigue los recursos comunitarios que puedan ayudarle. Considere usar servicios en casa, o el centro de cuidado de día para adultos. Emplee una persona que le ayude a cocinar y limpiar, o ayudar al paciente a bañarse, comer, vestirse, ir al baño o movilizarse por la casa.

Volver al inicio de esta página.

14. Use servicios de apoyo
Cuando necesite un descanso, considere los servicios de apoyo. Por ejemplo, para proveerle unas horas de descanso, busque un acompañante que pueda permanecer con el paciente por algunas horas regularmente. O permita a su paciente participar en programas de cuidado de día donde él o ella pueda socializar con otras personas en un ambiente supervisado, lo cual le provee a usted un poco de tiempo fuera de casa. Los hospitales, asilos, y las comunidades organizadas ofrecen la oportunidad de dejar allí a los pacientes, por períodos cortos. La línea de ayuda "Residential Bed Availability Hot Line", su médico, y el "Area Agency on Aging" pueden ayudarle a organizar estos servicios.

Volver al inicio de esta página.

15. Mantenga su propia salud
Su bienestar general afecta sus perspectivas en la vida y su habilidad para lidiar con las cosas. Cuidarse es importante e implica:

La comida es el combustible de su cuerpo. No comer, comer mal, o tomar mucha cafeína son costumbres dañinas para usted. Aprenda a preparar y comer platos simples, nutritivos y balanceados. Evite tomar más de 2 o 3 onzas de alcohol al día.

Mantenerse activo puede proveerle una salida para sus energías que le relajará y le hará sentirse mejor. Algunos ejemplos de ejercicios vigorizantes son: flexiones musculares, caminar, correr, nadar, o pasear en bicicleta. Consulte con su médico antes de empezar una rutina de ejercicio. Su médico podrá ayudarle a diseñar un programa personalizado.

El tiempo libre le permitirá sentirse mejor y más capaz de lidiar son su situación. Tener tiempo para leer un libro, visitar un amigo, o ver televisión también le hará disfrutar y relajarse, y romperá el patrón y presión de ofrecer cuidados constantes.

El sueño refresca y le permite funcionar todo el día. Si su paciente no duerme bien y no le deja dormir a usted, consulte a su médico y otros amigos sobre posibles maneras de manejar la situación. Quizás tendrá que obtener ayuda externa durante la noche para procurarse tiempo para dormir bien.

Si usted no puede dormir por tensión, practique ejercicios de relajamiento. Las respiraciones profundas o visualizaciones de escenas placenteras pueden ayudarle. Si continúa durmiendo mal, podría ser un síntoma de una depresión, lo cual necesita cuidado médico.

Volver al inicio de esta página.

16. Ejercicios de relajamiento
1. Siéntese o recuéstese en una posición cómoda. Cierre sus ojos. Deje que su mente vaya a la deriva por algunos segundos y sígala a donde quiere que vaya. Mueva los dedos de las manos y pies, luego los pies y las manos, los tobillos y las muñecas. Afloje las ropas apretadas, cinchos, corbatas. Mueva su cabeza de un lado a otro suavemente, con cuidado. Ahora está listo para relajarse física y psicológicamente.

2. Ahora, concéntrese, con los ojos cerrados, y piense en alguna cosa placentera que usted quiera, quizás sea un lugar que ha visitado alguna vez, o un lugar que sueña o imagina. Puede ser la orilla del mar, o la cima de un cerro, o un campo lleno de flores y pasto. Haga una inmersión completa en este lugar: huela los olores que recuerda, vea las cosas que ofrece, escuche los sonidos. Siéntalo, ya sea que esté sobre el agua, la arena, la tierra o la nieve. Dese cuenta plenamente del lugar donde se encuentra: si es arena, pásela por sus dedos, huela la sal del mar, busque gaviotas en el cielo y nubes bajas en el horizonte. Su cuerpo no pesa nada, está totalmente en control de la escena. Es tan relajante y placentero y bello, usted respira lentamente, pacíficamente. Este es SU lugar y nadie puede quitárselo.

3. Regrese a este lugar después de experimentarlo, cada vez que tenga una oportunidad, cierre sus ojos de nuevo, sintonícelo, reviva esos momentos especiales en el mundo que usted escoja donde todo es perfecto y todo es suyo. Este ejercicio de relajación puede beneficiarle todo el día. Chequee su biblioteca local o una librería para conseguir libros, cassettes, videos o películas sobre relajación y técnicas sobre el manejo del estrés.

Volver al inicio de esta página.

17. La risa es la mejor medicina
Esta expresión fue popularizada por el libro de Norman Cousins "Anatomía de una Enfermedad", en el cual describe su batalla con el cáncer y como se recuperó a fuerza de reírse. Su hipótesis y el tema de muchos estudios sugieren que la risa tiene muchos efectos positivos, ya que alivia la tensión, reduce el dolor, mejora la respiración, y eleva el humor de las personas en general. Suena milagroso, y no está probado, pero los estudios continúan. Grupos como el "International Conference on Humor" y muchos hospitales tienen "habitaciones de emociones positivas" o "carretillas del humor." En resumen, la terapia de la risa es valiosa y puede ayudarnos a pasar por momentos difíciles o de estrés.

Si encuentra que se siente desanimado, y que el humor o la risa no el suben el ánimo, contacte un consejero. Y recuerde que la risa es la mejor medicina, pruébela- le gustará!

Volver al inicio de esta página.

18. Evite comportamientos destructivos.
A veces la gente maneja las situaciones estresantes en formas destructivas. En lugar de expresar sus sentimientos abiertamente, empiezan a comer demasiado, toman alcohol, usan drogas o fuman para esconder sus dificultades. Estos escapes no resuelven el problema y son dañinos para la salud. Y si el peso del problema provoca algún abuso del paciente, es un problema serio. También es contra la ley!

Volver al inicio de esta página.

19. Busque ayuda
Usted no tiene que hacerlo todo sólo. Busque la ayuda y el soporte de familiares, amigos, religiosos, consejeros profesionales o un grupo de soporte.

Volver al inicio de esta página.

20. Construya su estima propia
Continúe realizando actividades y manteniendo contactos sociales fuera de casa. Haga lo que disfrute hacer. Vaya a ver una película, toque un instrumento musical, o reúnase con amigos a jugar cartas. Puede no ser sencillo planificar estas actividades, pero hay un gran beneficio en tener un balance en su vida. Cuidarse le beneficia a usted y al paciente. Llenar sus propias necesidades le dará satisfacciones y fortaleza para llenar su rol de asistente.

Volver al inicio de esta página.

21. Usted también tiene derechos.
He aquí la declaración de Derechos del Asistente. Después de leerlos, guárdelos en un lugar visible y téngalos en mente.

Tabla 4: Derechos del Asistente

Volver al inicio de esta página.

G. Cuidado Personal del Paciente

22. Las Actividades del Cuidado Personal.
Estas incluyen: cuidar de la piel, el cabello y la boca, y moverse de un lado a otro (sillas, cama, baño.) Durante el transcurso de nuestras actividades diarias tomamos estas actividades como algo normal, hasta que la debilidad o incapacidad nos hacen difícil el llevarlas a cabo independientemente o de manera segura. Proveer asistencia en estas tareas requiere conocimientos, paciencia, técnica y fuerza física.

Baño: para bañar a una persona mayor se necesita cierta fuerza física, equipo especial, y técnica. Se recomienda que usted busque ayuda con el médico o con un terapista para que le den las instrucciones especiales sobre la mejor forma de bañar al paciente.

Shampoo y rasurado: Las visitas al barbero o al salón de belleza son experiencias positivas. Los individuos que proveen estos servicios frecuentemente hacen visitas a domicilio. Para desenredar el cabello, mójelo con alcohol o acondicionador. Existen shampoos en seco que pueden usarse si el paciente no puede moverse de la cama. Las personas diabéticas o que toman medicamentos para diluír la sangre (anti-coagulantes como Coumadin, por ejemplo) deben usar una rasuradora eléctrica pra reducir el riesgo de cortaduras. Es mucho más seguro y fácil rasurar a otra persona usando una rasuradora eléctrica.

Cuidado de la piel:

Volver al inicio de esta página.

23. El Baño

Volver al inicio de esta página.

24. Asistencia para comer
Comer puede ser una actividad que le consuma mucho tiempo, sobre todo si el paciente tiene que ser alimentado. Motivar al paciente para que coma sólo puede ahorrarle tiempo a usted, y también promueve la independencia y estima propia del paciente. Trate de relajarse y disfrutar el tiempo que pasa con su paciente. Aquí hay algunas sugerencias para ayudarle:

Mover al paciente: mover a una persona que no puede moverse por sí misma requiere técnica, conocimiento, y algo de fuerza. Para cada tipo de incapacidad existe una técnica a usar. Pregunte al médico, terapista, o vaya a cursos de entrenamiento. En todo
los casos, recuerde: Descanso y sueño: a medida que envejecemos cambian nuestros patrones de sueño. Las personas mayores requieren menos tiempo para dormir. También necesitan más tiempo para caer dormidos, y despiertan frecuentemente durante la noche. Es importante tener un horario para descansos. Dormir un poco durante el día puede refrescar y revitalizar al paciente. Sin embargo, si nota que el paciente duerme muy poco durante la noche, esto podría indicar un problema. Notifique al médico y discútalo.

Cómo motivar el cuidado propio:

Esté consciente de los cambios en la salud y habilidades del paciente. Sus planes para el cuidado del paciente cambiarán cuando el paciente cambie.

Inicio de esta página | Introducción | Parte 1 | Parte 2 | Parte 3 | Parte 4
Volver a mi Home Page